Una oportunidad perdida

Una oportunidad perdida

El mensaje contra la corrupción de Sánchez y Díaz se difumina ante la imputación de Chaves y Griñán

El caso de los ERE falsos vuelve a poner a prueba a la cúpula del PSOE. Esta vez ha sido la citación por el Tribunal Supremo como imputados a dos expresidentes de la Junta de Andalucía, Manuel Chaves y José Antonio Griñán. El llamamiento se conoce en plena campaña electoral para los comicios autonómicos de Andalucía y en un momento decisivo para sus actuales líderes que durante los últimos meses han querido ofrecer una imagen de lucha modélica contra la corrupción política lanzando mensajes tan contundentes como “cualquier imputado tendrá que dejar el escaño”.

Precisamente hace escasos días conocíamos la decisión de Pedro Sánchez de apartar a Tomás Gómez  de su candidatura a la alcaldía Madrid por su dudosa gestión del tranvía de Parla, sus estrechas amistades con imputados del caso Púnica y el nulo respaldo de las estadísticas de cara a las elecciones.

Si entendemos ese cese como un ejemplo de responsabilidad política o de prevención ante un no imputado; actuar de una manera diferente con Chaves y Griñán demostraría una falta de coherencia y una clara irresponsabilidad en un momento en el que la ciudadanía desea que sus líderes sean consecuentes con sus políticas y sus promesas. El PSOE se ampara ahora en que esas imputaciones no implican un delito y que solo les relaciona con los hechos investigados, por lo que, en tal caso de que lo hubiera, abandonarían sus puestos de manera inmediata. Ese matiz es el que han usado Sánchez y Díaz como vía de escape y difumina su mensaje contra la corrupción haciéndolo muy débil.

Debemos recordar que tanto Chaves como Griñán son aforados y que entre las razones claras para la citación por parte del máximo organismo penal de la justicia se encuentra la concesión de ayudas y subvenciones directas por un grupo en el que ellos fueron sus máximos responsables. Ahora, estos dos políticos pertenecen a un entramado muy sospechoso del que salieron decisiones que colocaron millones de euros en una red de corruptos.

Los dirigentes del PSOE han perdido una oportunidad muy clara para desmarcarse de las demás formaciones políticas con una actitud que habría sido contundente y habría elevado su discurso a un peldaño más alto que el de sus oponentes.  Sin embargo, al no haber actuado, su mensaje se convierte ahora en uno muy poco creíble.

Deja un comentario