Sube la marea

Ella no lo sabe, pero destila una aire fresco que no lo percibía en nadie desde hacía mucho tiempo. Es verdad que los aires cambian constantemente y lo que hoy es lebeche, mañana podría ser jaloque o levante. No sabría ponerle nombre a ese aire que escudriño entre el susurro de sus cuatro frases mal cantadas y las dos muecas que le remito porque no me sé la canción.

 

<< Ya te lo decía yo / Sube la marea / y voy pa’Cayo Arena / de cualquier manera >>

 

Las ventanas del vagón en el que durante todo este tiempo hemos sido pasajeros  permanecen cerradas para que las conversaciones jocosas, las risas burlescas y las chulifrescas miradas no se escapen hasta que el tren, cuyo destino desconozco, decida parar. Murcia a las dos de la mañana de un lunes cualquiera descansa del ruido, pero la canción presume de  ritmo mientras  tarareas las letras moviendo la cabeza de un lado a otro.

 

<< Tócame una suite / Toca apambichao / Tócame la guira derecha / Tócala joyao >>

 

Prefiero no abrir las ventanas del vagón, prefiero que ese aire fresshhhco siga pululando hasta el final del trayecto. Prefiero que la música siga sonando. Prefiero pensar que solo estaba buceando a pulmón libre buscando bajo el mar aquel tatuaje pirata que una vez me pintaste a tinta de bolígrafo y que se encuentra perdido en un cofre del tesoro.

 

<< Toca a contratiempo/ con inspiración / Tócame la guira / que llevo en el corazón  >>

 

Y cuando el trayecto finalice y te bajes del vagón con tus pinturas y tus dibujos, rememora en uno de tus cuadros a ese compañero de viaje al que le gustaba escribir y bucear. Ese, al que le hiciste ver con tus tonterías que por muy oscuro que esté el océano siempre hay un lugar para sonreír. Ese al que desde las profundidades es capaz de contar esos grillos escondidos en cada una de las burbujas que van ascendiendo poco a poco en busca de las tortugas que se arrastran por la orilla, porque la marea está subiendo…

 

<<Ya te lo decía yo / sube la marea / y voy pa’Cayo Arena / de cualquier manera >>

 

Aquel buceador perdió sus gafas y ahora está subido en un vagón que en breve viajará hacia un país desconocido alejado del sol y del mar, pero que va dispuesto a navegar entre  nuevos aires y a cumplir los sueños que una vez se propuso. Sueños como los que tú una vez me hablaste y por los que has querido arriesgar.  Sueños por los que merece la pena navegar en su busca. Y aunque el bote sea de vela y suba la marea, no olvides que siempre podremos pintar, escribir o cantar en él.

 

<< Voy pa’Cayo Arena / a cantar de veras /con la guira de Yapo /en un bote de vela >>

 

 

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