Cinco preguntas a Pilar Bonet sobre Ucrania y Rusia

pilar bonet

El pasado viernes 15 de febrero tuve la oportunidad de formular unas preguntas a la Corresponsal de el diario EL PAÍS  en Moscú , Pilar Bonet, a través de de una entrevista digital  enfocada en la crisis que se vive en el este de Ucrania. Siempre me ha parecido interesante este tipo de iniciativas donde el lector puede mantener un diálogo con el periodista, y más aún en este caso, ya que Pilar es una referencia internacional que lleva desde 1980 cubriendo la información de Europa del Este y desde el 82′ en Moscú.

Buenos días Pilar. En un esfuerzo de autocrítica, ¿Cómo valora el seguimiento que la prensa española le ha dado al conflicto ucranio desde su inicio? ¿Han hecho falta más periodistas sobre el terreno y durante más tiempo? Saludos y gracias.

Buenos días. No puedo valorar la cobertura de la prensa española porque no tengo tiempo para leerla, ya que me falta para lo esencial, a saber hacer cuanto esté en mi mano para cubrir el conflicto en la medida de mis propias fuerzas. Respondo de mi parcelota con todas mis limitaciones. Por supuesto hacen falta muchos, muchos periodistas sobre el terreno, cuantos más mejor para poder tener una idea de conjunto basándome en los relatos que por definición siempre serán fragmentarios, porque nadie puede abarcar todo lo que sucede sobre el terreno estando sobre ese terreno.

¿Se puede contemplar el acuerdo de Minsk II como una victoria de Putin? ¿Que Ucrania ceda parte de su soberanía implica que sea difícil contemplar que pueda entrar en la Unión Europea?

Lo posible no es lo óptimo, creo haberlo escrito en alguna ocasión. De entrada, Minsk es una victoria de la diplomacia, es decir de lo posible. Los dos elementos del acuerdo–la declaración política y el conjunto de medidas– van juntos y creo que hay concesiones por parte de todos. Todos tienen que ganar algo y todos pueden perder mucho si no se cumplen. De entrada Putin sale ganando que los europeos ayudarán a la reconstrucción económica de la zona, los ucranianos, que les pongan por escrito que pueden recuperar el control de la frontera, los separatistas, que al final les den una autonomía con seguridad garantizada. Pero eso, claro, en el caso de que se cumplan, lo que está por ver.

¿Cree que actualmente hay una nueva Guerra Fría o es algo desproporcionado?

Hay elementos de Guerra Fría, pero no está todo perdido. Desde luego estamos muy lejos todavía de la Guerra Fría que acabó con el muro de Berlín. La cuestión es cómo enderezar la situación y en este sentido la cumbre de Minsk fue importante, porque en 16 horas se pueden decir muchas cosas a puerta cerrada y se puede mantener el contacto psicológico y la capacidad de comprender al “otro”. Es importante que este diálogo continúe, aunque haya que encerrar a los líderes en una habitación y no dejarlos salir.

¿Por qué era importante para Hollande liderar junto con Merkel el acuerdo de paz? ¿Rajoy podría haber hecho algo parecido?

No, no podía haber hecho algo parecido. Si en España, no es capaz de ponerse de acuerdo con Cataluña, ¿cómo iba a hacer algo parecido? Eso en lo que respeta al señor Rajoy, pero hay otra cuestión importante que no tiene nada que ver con él, Alemania y Francia son el pilar de la construcción europea, de la “vieja Europa” y su experiencia histórica de reconciliación tras tanta enemistad y enfrentamiento hace que el duo franco-alemán– o mejor dicho alemano-francés porque es Angela Merkel quien lleva la voz cantante– sea especialmente indicado para tratar sobre el Este de Ucrania, que enfrenta a dos países hermanos como son Rusia y Ucrania. Me parece un gran acierto.

Las elecciones rusas están a la vuelta de la esquina. Si Putin se gana al pueblo en un contexto de crisis: ¿Quién puede hacerle oposición?

Para las elecciones falta aún tiempo, las elecciones de la Duma son en 2016 y las de presidente, en 2018, así que hay margen. Y por otra parte, aquí las elecciones no son tan importantes porque como decía Stalin, lo que importa no es “cómo votaron, sino cómo contaron los votos”. La oposición de todas maneras es muy frágil y Putin goza de una gran popularidad, pero si la crisis avanza, habrá que ver si la gente cierra filas en torno a Putin o no.

 

Puedes encontrar más preguntas que los lectores formularon a Pilar Bonet en la entrevista digital de El País. Algunas de ellas muy interesantes.

http://www.elpais.com/edigitales/entrevista.html?encuentro=11309

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